10 de junio de 2026

María Domínguez Aumirall, 5 poemas 5


Fotografía de Alexander Bronfer

Sobre la tensión de esta cuerda
camino con la confianza de las hormigas:

voy de una punta a la otra
entre el desespero por verte
y el alivio de que no estés



Fotografía de Alexander Bronfer

RESABIO

Sobre la duración de un duelo
google ofrece varias respuestas:
entre 6 meses y un año
entre uno y dos años
dependiendo de la persona, aclara
no menciona nada sobre
el vaivén infinito
de un vivir para siempre
evitando el recuerdo
o necesitándolo
eso debe ser otra cosa



Fotografía de Alexander Bronfer

LÁGRIMAS DE PECES

Mastico un chicle mientras pienso
¿cuántas veces se puede llorar por lo mismo?
dios me mira con pena
desde una ventana del edificio de al lado escupe para empezar la lluvia
me regala
la decencia del camuflaje
me miro las manos
¿será el mar lágrimas de peces?
yo también respiro a condición:
lastimada o emocionada
hasta el llanto



Fotografía de Alexander Bronfer

FORMAS DE MEDIR EL TIEMPO

Me llevó cinco años leer los libros que se apilan entre los muebles
conocí nueve ciudades me mudé cuatro veces
me bañé en siete mares en dos años
me bañé dos veces la semana que te fuiste
tuve seis trabajos perdí tres amigos
conocí treinta y nueve personas:
la suma de sus voces es tan brutal
como la arena que cae enfrascada sobre sí misma



Fotografía de Alexander Bronfer

Los ojos de mi madre eran el deseo de una ciega cumplido por el sol

Un día llegará
el fin de los tiempos
y sólo sabré decir tu nombre
caerán gotas de fuego como espadas
se escuchará el zumbido de los animales replegándose
hacia el campo
nos daremos cuenta:
no alcanza con vivir una vida de espalda al río
un día el agua amanece dispuesta
a tragárselo todo
yo me sentaré a esperar
las figuras que hacías con las sombras
de tus manos en la pared
la salvación vendrá
escurrida entre tus dedos
tendrá
la fidelidad de un perro
la voracidad del tiempo
la literalidad de un golpe


Lágrimas de pecesHalley Ediciones, 2026
Ilustración de tapa: Belén Domínguez




María Domínguez Aumirall
(Villa Gesell, Bs.As., Argentina, 1999)
POETA/LICENCIADA EN RELACIONESINTERNACIONALES
de Lágrimas de peces, Halley Ediciones, 2026

9 de junio de 2026

Marina Casas, 4 poemas 4


Obra de Valeria Duca

EL CICLO DE LA POESÍA

En un café escribo poemas
para reconfortarme en mi voz.
Después
serán corregidos,
parte de un poemario
que alguna editorial
desconocida
publique.
Habrá algún lector que al azar
me encuentre
e incluso me lo haga saber.
Habrá lectores obligados
por nuestro vínculo,
(qué lástima que estos
no se sepan conmover).
Habrá frustración
por haber perdido
mi parte más íntima,
tan sólo por ver mi nombre
en cualquier librería
de capital federal.
Habrá deseos de quedarme en silencio,
de reprimir el impulso,
hasta que lo irrefrenable
descienda por el brazo
y vuelva a un café
cuando ya no recuerde
quien soy.



Obra de Valeria Duca

Al poema necesito quererlo,
admirarlo con orgullo
acariciar su sonido,
a veces vestirlo
perfumarlo, también
romperlo.
Que pueda conmoverme
cada vez que me habla,
cuidarlo sin condiciones,
recibir su compasión sabiendo
que no va a fallarme.


Obra de Valeria Duca

Un poema no es un truco de magia
pero es lo más cercano que conozco,
con tal de que desvíe por un segundo
la mirada, me haga ver
otro mundo.
Escribirlo
me alivia más que leerlo,
al poema propio lo desconozco
pero resuena su familiaridad.
El ajeno
me toma el cuerpo por sorpresa,
aún mayor es su mérito
en el instante que soy comprendida por otro
que dijo lo que necesitaba.
Un poema no es una cura
sin embargo, a veces se acerca
por su efecto paliativo.
Tenga o no sentido voy a buscarlo
en las más oscuras de mis noches.


Obra de Valeria Duca

Cuando me pierdo invoco un poema propio
lo repito como mantra
“volver a escribir”.
No hay brújula a la vista
miro mis dichos del pasado
con un pie en lo incierto.
Ya adopté un perro,
ya dejé terapia,
es hora de volver al papel
dejar mi huella.






Al poema necesito quererlo, Halley Ediciones, 2026




Marina Casas
(Buenos Aires, Argentina, 1986)
POETA/BAILARINA DE TAP Y ESTILOS URBANOS/
AUTORA/COREÓGRAFA/DIRECTORA DE OBRAS DE DANZA-TEATRO/
GUIONISTA DE CINE 
de Al poema necesito quererlo, Halley Ediciones, 2026
para leer + en EMMA GUNST

7 de junio de 2026

Indio Solari, (Última carta)

Fotografía de Eloísa Molina para La Tinta

Hay un ruido de platos vacíos en la Argentina.
Un sonido áspero.
Como ascensores cayendo dentro de hospitales apagados.
Como tizas partidas sobre pizarrones gastados en escuelas que ya no llegan a fin de mes.
Y mientras desde arriba venden épica financiera con sonrisa televisiva, abajo la realidad mastica gente.
Los jubilados cuentan monedas como si fueran balas sobrevivientes de una guerra perdida.
Les licuaron la vida despacito.
Primero los remedios.
Después la comida.
Después la dignidad de tener que elegir entre calefacción o un paquete de arroz.
Y todavía aparecen predicadores del ajuste diciendo que el sufrimiento “era necesario”.
Como si el hambre fuese una materia universitaria.
Como si ver ancianos revolviendo descuentos fuera parte del equilibrio fiscal.
Los laburantes tampoco llegan.
El sueldo dura menos que un semáforo en verde.
El consumo se desplomó porque ya no se compra: se sobrevive.
La heladera parece un teatro abandonado después del saqueo.
Y en las calles hay persianas bajas como párpados cansados.
Construcciones detenidas.
Fábricas respirando por tubos.
Comercios vacíos donde antes había ruido de monedas y olor a pan caliente.
La recesión avanza como hollín pegado detrás de las paredes.
Silenciosa.
Espesa.
Entrando en las casas mientras algunos influencers del mercado festejan numeritos como si la economía fuera un videojuego sin cadáveres.
También le metieron motosierra a la educación y a la salud.
Universidades asfixiadas.
Hospitales universitarios peleando por insumos básicos.
Docentes agotados enseñando entre ruinas presupuestarias y techos que lloran goteras.
Pero en la televisión hablan de libertad.
Siempre libertad.
Aunque millones estén cada vez más presos del miedo, de las deudas, de la angustia de perder el trabajo.
Y entonces aparece el gran truco del circo:
hacerte creer que la crueldad es valentía.
Que insultar es gobernar.
Que destruir es sincerarse.
Que el ajuste sobre los cuerpos cansados del pueblo es una especie de purificación divina.
Hay fanáticos aplaudiendo el incendio mientras el humo les entra por debajo de la puerta.
Gente defendiendo verdugos porque aprendieron a odiar más de lo que aprendieron a pensar.
Y lo más oscuro no es el personaje delirante que grita desde el escenario.
Lo verdaderamente oscuro es una sociedad agotada, partida, furiosa…
que empezó a normalizar que le rompan el alma a los más débiles mientras le llaman “cambio” al derrumbe.
La Argentina no se está quedando sin plata solamente.
Se está quedando sin alma.
Sin paciencia.
Sin futuro.
Y cuidado…
porque cuando un pueblo ya no siente el dolor del otro,
el monstruo deja de gobernar desde arriba.
Empieza a vivir adentro de todos.

(finales de 2024)



Carlos Alberto "Indio" Solari
(Paraná, Entre Ríos, 1949 - Bs. As., Argentina, 2026)
MÚSICO/CANTANTE/COMPOSITOR
Leída en PATAGONIA PRESS
para leer una entrevista en REVISTA ORSAI

2 de junio de 2026

Tamara Padrón, 2 poemas 2

ASÍ DE SIMPLE

¿Por qué una mujer llora?
Esta mañana no sabe cómo responder
a esa pregunta ni otras similares,
estudia el reflejo de su rostro en la ventana
reconoce el gesto perdido de su padre.
Ese día a todos los lugares que fue
lo hizo caminando sobre su propio pasado.
Siente la porosa fragilidad
de la madera balsa, también
siente la arena extendiéndose contra el mar.
A veces es posible estar en un sitio
y al mismo tiempo en otro, intuye.
Sigue tejiendo un pañuelo verde
“Si estuviera muerta – se dice,
no podría tejer un pañuelo de lana verde”
Todo es así de simple
Unas palabras echadas
mientras teje sin mirar el océano,
la marea se retira arrastrando
peces, pequeñas rocas, restos.
A ella le estamparon el miedo como
una marca de agua en plena frente.
Aprendimos a temer con cada sorbo
de leche materna o de fórmula
Nadie esperaba que sobreviviéramos
Y menos que nos quedara fuerza suficiente
para extender juntas, cada vértebra al sol.

de Es tiempo de soltar la lengua: poemas despenalizantes, Las Guachas Ediciones, 2020




CONTRA LAS CELEBRACIONES

Hay miedos tan espeluznantes
como el silencio en una cuna
A pesar de eso sigo acá
bajando libros como botellas
pensando en el barro de aquella infancia
que supo parirnos sin amor y en las rocas.
Tengo la a misma edad que Walt Whitman
celebrándonos a todos contra su poesía.
La memoria se empaña
como el interior de un auto en invierno.
La sed me devuelve a este mundo,
nada pudo unirnos tanto como eso que nos faltaba
Me dejo llevar hacia la intemperie
demasiada nieve
y la mueca de esos días juntos.

de Migraciones, la vida se desliza con facilidad, 2018




Tamara Padrón Abreu
(Lima, Perú, 1980)
Nacionalizada argentina
Reside en San Martín de los Andes
POETA/ESCRITORA/EDITORA EN LAS GUACHAS/
PROFESORA DE LETRAS/INTEGRANTE DE COLECTIVA CRONOPIA
para leer + en AGENCIA PACO URONDO
para leer una nota en ETER DIGITAL
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